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Rodando Cine | 24 Mayo, 2017

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Crítica – Bailarina, el encantador mundo del ballet

Bailarina
alejandralomeli
  • Desde Francia llega Bailarina, la película de animación de Quad Productions que nos sumerge en el competitivo pero encantador mundo del ballet

  • La idea que da pie a Bailarina es eficaz hasta cierto punto, su esencia se pierde en la superficialidad de su guión

Bailarina

Todavía son pocas las películas de animación fuera de Disney que logran sobresalir, estudios como Laika, Studio Ghibli e Illumination Entertainment son los casos de éxito más concretos con producciones de destacada calidad y hermosas historias que logran cautivar a chicos y grandes, en el caso de Bailarina (Ballerina, 2016), el primer largometraje de animación de Quad Productions dirigido por Éric Summer y Éric Warin es menos afortunado.

La coproducción Francia-Canadá nos traslada a la Francia de 1879 donde conocemos a Félicie (voz en español de Mía Rubín), una huérfana con notables habilidades para la danza que llega a la Ciudad Luz con la intensión de hacer realidad su sueño: convertirse en una bailarina profesional de la compañía de ballet más prestigiada de la ciudad, sin embargo, su camino no será fácil ya que descubrirá la envidia, la disciplina y la exigencia del arte.

La idea que da pie a Bailarina es por demás encantadora y eficaz hasta cierto punto ya que nos introduce en un mundo hilarante pero ensoñador salpicado de toquecitos realistas que ilustran la dureza de la vida de Félicie en el orfanato y la hostilidad de la que es objeto cuando llega a Francia, elementos que funcionan hasta el temprano fin del primer acto porque, si existe algo que le pasa factura a Bailarina es su débil y maniqueo guión.

Bailarina

Cierto es que logra sumergirnos en el competitivo y cerrado mundo del ballet pero es a medio camino que Bailarina pierde mucha de su esencia al mostrar personajes unidimensionales, inconsistentes e incoherentes con sus motivaciones, personajes trazados en un primer momento como infranqueables se vuelven blandos y cariñosos según la conveniencia de una premisa que busca crear un clímax forzadamente aleccionador apoyándose en la emoción fácil y obvia que resulta de confrontar los opuestos que sigue todo relato inspirador: la envidia vs el empeño, o en su defecto, el verdadero talento.

Como producto de animación, Bailarina arriesga muy poco en su técnica de animación, incluso podemos decir que su campaña visual de posters y stills es mucho más bonita, pero, con todo y eso, este es el aspecto que rescata a la cinta cuando se vuelve argumentalmente superflua. Si bien el trabajo de animación no es del todo detallado y perfecto, Bailarina entrega sorprendentes composiciones paisajísticas que asemejan cuadros rústicos-costumbristas que destacan mucho el carácter de la vida callejera, algo primordial para entender el punto de vista de Félicie y su inseparable amigo de aventuras Victor.

El trabajo de doblaje a cargo de Andrea Legarreta y sus hijas, Mía y Nina Rubín, tampoco ayuda mucho a Bailarina, ¿cuándo entenderán las distribuidoras mexicanas que necesitamos a verdaderos actores de doblaje?

Dejándonos con las ganas de escuchar al reparto original de voces en el que se encuentran Elle Fanning, Maddie Ziegler y Dane DeHaan Bailarina es una película irregular que a pesar de sus fallas logra crear una historia inspiradora.

Por: Aurora Alejandra Lomelí Pérez (@alejandraurora_)

Ballerine – Bailarina
Dirección:
Éric Warin y Éric Summer
Guión: Éric Summer, Carol Noble, Laurent Zeitoun
Fecha de estreno: 29 de diciembre de 2016

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