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Rodando Cine | 21 Agosto, 2017

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Crítica – Rogue One: Una Historia de Star Wars

Rogue One: Una Historia de Star Wars
alejandralomeli
  • Rogue One: Una Historia de Star Wars por fin llega a los cines de todo el mundo para contarnos cómo los rebeldes roban los planos de la Estrella de la Muerte

  • Dejándose ver más de una vez, Rogue One es una película de aventura de momentos gloriosos a la que le hace falta mucho heroísmo

Rogue One: Una Historia de Star Wars

Continuando con la nueva lista de producciones que se añaden a la franquicia Star Wars iniciada el año pasado con El Despertar de la Fuerza (2015), atinado título que ya anunciaba la recargada efervescencia de los fanáticos de la saga, llega por fin Rogue One: Una Historia de Star Wars (Rogue One: A Star Wars Story, 2016), el spin-off que cuenta cómo los rebeldes roban los planos de la Estrella de la Muerte.

Lo que sucede con Rogue One es algo curioso, si bien es una película que se deja ver más de una vez, también se puede resumir como una película de aventura de momentos gloriosos a la que le hace falta mucho heroísmo, sí, porque más allá de lo frenéticamente espectacular de su segunda mitad donde somos testigos de una de las mejores batallas aéreas, Rogue One no consigue crear un testimonio revolucionario majestuoso, aunque resulte ser el puente digno que une la trilogía original (1977-183) con la segunda (1999-2005).

Tácticas de guerras asfixiantes

Rogue One: Una Historia de Star Wars

Llena de contrastes, de Rogue One es digno destacar su necesidad por crear un punto y aparte dentro de un universo conocido, manifestado desde su título donde el “Star Wars” es relegado a un complemento secundario, no están las fanfarreas melodías de John Williams ni mucho menos el prólogo de letras amarillas que se pierden en una oscura y estrellada bóveda celeste que entrega con entrega nos daban la bienvenida y aun así, Rogue One resulta ser la película que mejor captura la esencia de la historia creada por George Lucas, entregando al fandom una serie de momentos emotivos para atesorar.

Pero, por más que nos pese afirmarlo, Rogue One es una película irregular que se cae peligrosamente a mitad de camino, hecho que invariablemente es responsabilidad de su director, el británico Gareth Edwards, cuyas debilidades ya las mostraba en Godzilla (2014), su primera película de gran presupuesto. Cierto es que hay una evolución sorprendente de Edwards desde entonces, sin embargo, la contención y fragmentación de sucesos sigue siendo su mayor problema porque muchos de los momentos que se predisponen climáticos para unir sub-tramas con personajes se asemejan más a coitos interrumpidos que a verdaderos remates de intrigas y tácticas de guerra en un contexto de estrategia política.

Rogue One: Una Historia de Star Wars

Y, es que Rogue One es eso, una película sobre estratega militar e intereses políticos que tiene bien justificada su poca acción durante la primera parte de su metraje pero que abusa de los diálogos y su ritmo pausado que solo hacen confusa la intriga, así como las acciones de los personajes, lo que añadido a la recatada dirección hace que el ritmo decaiga haciéndose asfixiante, pesada e incluso inaguantable al enfocarse en el chismerío político que, sin duda, será la delicia de los fans pero que para cualquier persona menos versada en este universo resultará insufrible.

A lo anterior y a pesar que Jyn Erso (Felicity Jones) es rodeada de un ensamble de personajes carismáticos, no todos están bien desarrollados, siendo el Capitan Cassian Andor, interpretado por el mexicano Diego Luna, al que le hizo falta ajustar la ambigüedad de sus motivaciones y dicho sea de paso, una mejor dirección actoral porque si bien entrega una trabajo cumplidor, jamás llega a los niveles reales de coraje y valentía que implica su liderazgo, mucho menos el de su espíritu rebelde para defender ideales y luego traicionarlos en busca de un bien mayor.

Una segunda parte espectacular y un cierre que nos hará aplaudir

Rogue One: Una Historia de Star Wars

A pesar que el bache es muy marcado, Rogue One logra despegar para conseguir una segunda parte trepidante, pirotécnica e intensa, todo un espectáculo visual cuyo cierre nos hace aplaudir y dejarnos boquiabiertos, Edwards entiende perfectamente la dinámica entre los personajes y sus personalidades, algo que aporta la justa medida de emotividad para conjugar el arco emocional de Jyn.

Jyn es precisamente uno de los puntos fuerte de Rogue One, un personaje de capas, complejo, atormentada por su infancia y en conflicto interno cuya trama crece de forma coherente con el desarrollo; pero Jyn no sería lo que es sin la potente interpretación de Felicity Jones.

Personajes secundarios como el Director Imperial Orson Krennic (Ben Mendelsohn) y el droide K-2SO cuya voz pertenece a Alan Tudyk, resultan ser los mejores herederos de la saga.

Rogue One: Una Historia de Star Wars

Es esta segunda parte la que define a Rogue One, la que hará vitorear al público con la intensa y bien orquestada escena de combate aéreo que “revive” a varios de los pilotos que conocimos en la primera trilogía. Pero, el verdadero momento que hará enloquecer a todos es la aparición de Darth Vader (voz del mítico James Earl Jones), a quien le bastan unos segundos para recordarnos lo temible que es.

Rogue One sabe cómo encantar a sus fans y entretener al público promedio a pesar de su densidad, una película que se levanta de sus tropiezos para entregar una película más que decente y merecida.

Por: Aurora Alejandra Lomelí Pérez (@alejandraurora)

Rogue One: A Star Wars Story – Rogue One: Una Historia de Star Wars
Dirección:
Gareth Edwards
Guión: Chris Weitz, Tony Gilroy
Actúan: Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed
Fecha de estreno: 15 de diciembre de 2016

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