Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Rodando Cine | 26 septiembre, 2017

Scroll to top

Top

Crítica: Saint Laurent de Bertrand Bonello

Saint Laurent
alejandralomeli
  • Saint Laurent de Bertrand Bonello retoma los años de apogeo creativo pero también los más turbulentos de la vida del diseñador de Alta Costura

  • Saint Laurent de Bertrand Bonello seduce y atrae al explorar la alargada y negrísima sombra de este iluminado cuyo legado sigue vivo en nuestros días

Saint Laurent

La vida de todo genio se compone de claroscuros, una parte exitosa y pública, pero también una oscura y privada, la de Yves Saint Laurent es complejamente oscura y es precisamente la que inspiró al director Bertrand Bonello para realizar su aproximación al mítico diseñador de Alta Costura en su filme, Saint Laurent (2014).

Bonello tuvo la coincidencia de realizar esta biopic del diseñador al mismo tiempo que su compatriota Jalil Lespert (YSL, 2014), pero a diferencia de Lespert que se centró en la carrera y la relación del genio con Pierre Bergé, Bonello retoma para su filme 11 años de la vida de Yves Saint Laurent (Gaspard Ulliel), los de más apogeo creativo pero también los más turbulentos en su vida personal y que culminaron con su célebre Colección Rusa.

Al tener dos películas biográficas del mismo año, incluso documentales recientes sobre el mismo personaje –el más actual de 2010, L’amour fou (Un Amor Loco) de Pierre Thoretton– se agradece que Saint Laurent se sumerja a la atormentada mente del talento, atribulado por sus demonios y los excesos que acompañaron su amorío con Jacques de Bascher (Louis Garrel), llevándolo a librar sus más intensas batallas consigo mismo, las que inevitablemente repercutieron en sus creaciones y su relación con Pierre Bergé (Jérémie Renier).

Saint Laurent

Destacable es la forma en que Bonello maneja la vorágine emocional de Saint Laurent, equiparando la intensidad de esos locos años con la música y los colores que rodean a los personajes insertados en bellos decorados, así como una elegante puesta en escena que parece querer imitar lo detallista del diseñador en cada uno de sus encuadres y movimientos de cámara.

Sí, la película Saint Laurent es tan elegante como pudo ser el estilo del propio genio y Bonello prefiere en un determinado punto apropiarse del personaje a su modo para transfigurarlo en la frivolidad de lo compulso de su entorno. Es verdad que Saint Laurent se vuelca sobre la parte oscura del personaje pero sin llegar a ser incómoda muy a pesar de sus intentos por mostrar sin ningún pudor los jugueteos sexuales y alucinógenos del creador con sus musas y sus amores que al final de cuentas, como todo gran debacle, también le sumó otro tanto para su exitosa leyenda y para seguir alimentando a su monstruo; en este sentido, la línea mejor trabajada de Saint Laurent es la etapa de Jacques y la manera en que éste vino a dinamitar la vida de Yves.

Por otro lado, es una pena que Bonello se haya decantado por mostrar casi únicamente a Pierre Bergé en su faceta de negociador de la marca, dando muy poco margen a los momentos de su relación sentimental con Saint Laurent, una verdadera sociedad de cómplices tan pasional como abrumadora y que el filme hace prescindible al momento de armar el triángulo amoroso, dejando escapar las posibilidades dramáticas de este hecho fundamental a la hora de entender la evolución de Saint Laurent y su inspiración creadora.

Saint Laurent

Es verdad que el eje de Saint Laurent es la parte emocional pero también se echan de menos las secuencias de pasarela y los entretelones de aquella creatividad frustrada que llevaron a Yves a su crisis de inspiración, sin embargo las que se logran son realmente hipnóticas, empezando por la realizada en pantalla dividida que funciona a la vez como una línea de tiempo mostrando los sucesos históricos de cada año, o la sublime y operística correspondiente a su exitosa Colección Rusa.

Aunque a veces lo estática de su desarrollo puede ser agobiante, principalmente hacia su última media hora, y con una duración que llega a ser abrumadora, el Saint Laurent de Bertrand Bonello seduce y atrae al explorar la alargada y negrísima sombra de este iluminado cuyo legado sigue vivo en nuestros días. Con una excelente actuación de Gaspard Ulliel, Saint Laurent desprender la misma elocuencia de la conocida frase del diseñador y que en este largometraje también es menciona: “yo amo los cuerpos sin alma, porque el alma está en otra parte”.

Por: Aurora Alejandra Lomelí Pérez (@alejandraurora)

Saint Laurent
Dirección:
Bertrand Bonello
Guión: Thomas Bidegain y Bertrand Bonello
Fotografía: Josée Deshaies
Actúan: Gaspard Ulliel, Jérémie Renier, Louis Garrel, Léa Seydoux, Amira Casar, Aymeline Valade
Fecha de estreno: 27 de mayo de 2016

Comentarios

Comentarios