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Rodando Cine | 26 septiembre, 2017

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Crítica Chico y Guillermo ¡a comer!

Chico y Guillermo ¡a comer!
alejandralomeli
  • Tras su paso por el 18º Tour de Cine Francés, llega a las pantallas mexicanas Chicos y Guillermo ¡a comer! comedia autobiográfica de Guillaume Gallienne

  • Chicos y Guillermo ¡a comer! queda como el gran acto catártico con el que Guillaume Gallienne reivindica su ser y su lugar en el universo

Chico y Guillermo ¡a comer!

 

El acto-confesión del comediante francés Guillaume Gallienne en su película autobiográfica Chicos y Guillermo ¡a comer! (Les Garçons et Guillaume, à table!) es una suerte de juego de escena, una película que revela a través de la comedia, una cálida historia de búsqueda de identidad y redescubrimiento personal.

Iniciando en el camerino de un teatro en el que Guillaume se prepara para salir a contar el singular relato de su vida, Chicos y Guillermo ¡a comer! asienta de forma precisa pero velada la parte medular entorno a la cual gira el relato: la representación de un personaje, y para ser más específicos, el personaje que su madre le diseñó.

En Chicos y Guillermo ¡a comer!, Guillaume Gallienne se interpreta a sí mismo y a su propia madre para desarrollar una narrativa en la que rememora aquellos momentos que forjaron su personalidad, la estrecha relación con su madre y sus constantes intentos por parecer una chica e imitar los gestos de su madre.

En contraposición, Chicos y Guillermo ¡a comer! registra la manera en la que desde el interior de su familia, Guillaume en pleno despertar sexual, era tratado de una manera distinta a la de sus hermanos (principalmente por su progenitora), situación que lo orilló a abrazar de forma inocente la homosexualidad en un intento por agradar a su madre.

Guillaume Gallienne tenía una historia para convertir a Chicos y Guillermo ¡a comer! en un dramón telenovelero, sin embargo, el comediante, actor, director y guionista le dio la vuelta y realizó un divertido relato en el que la tensión y los puntos de quiebre personales se conjugan para hacer de Chicos y Guillermo ¡a comer! un monólogo a dos voces, porque Guillaume no puede contar su historia sin que ésta pase por la boca de su madre y viceversa.

La simbiosis de personajes, es decir, que Guillaume haga las veces de su madre y más aún, que ésta sea una proyección de su pensamiento a manera de conciencia acompañándolo a todo momento, enviste a Chicos y Guillermo ¡a comer! de ese perverso e ingenuo juego de imposición de roles y que en las manos de Gallienne se torna de divertidísimo.

El tratamiento visual de Chicos y Guillermo ¡a comer! tiene una fuerte esencia surrealista cuyas transiciones espacio-temporales son marcadas por una lógica que obedece más a los recuerdos, lo cual acrecienta el objetivo de los diversos pasajes, algunos carnavalescos, otros pintores, y que no es otro que provocar la risa a través de la deformación irónica de una anécdota compleja sobre la imposición de género.

Coqueteando con el teatro, Chicos y Guillermo ¡a comer! queda como el gran acto catártico con el que Guillaume Gallienne reivindica su ser y su lugar en el universo.

Les Garçons et Guillaume, à table! – Chicos y Guillermo ¡a comer!
Francia, 2013
Dirección y Guión: Guillaume Gallienne
Actúan: Guillaume Gallienne, André Marcon, Françoise Fabien
Fecha de estreno: 27 de noviembre de 2014

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