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Rodando Cine | 17 Agosto, 2017

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Crítica Magia a la Luz de la Luna de Woody Allen

Magia a la Luz de la Luna
alejandralomeli
  • Puntual a su cita anual, Woody Allen está de regreso en México con Magia a la Luz de la Luna, una comedia encantadora y discreta en su extensa filmografía

Magia a la Luz de la Luna

 

Woody Allen jamás pasará inadvertido, sus trabajos siempre levantan pasiones ya sean positivas o negativas, aunque a veces logra obtener notas excelentes de forma generalizada. La discusión en torno a un autor como Allen y su tradición de estrenar una película por año, eleva el debate sobre si sigue vigente su maestría.

Independientemente de los discursos, lo que resulta sorprendente es la constancia de Woody Allen como director consagrado a su arte y el ingenio que sigue mostrando para explorar las relaciones sentimentales desde perspectivas insospechadas. De tono más bien discreto e insertándose en esas películas modestas, chiquitas pero reconfortantes llega la apuesta de Allen para este año: Magia a la Luz de la Luna (Magic in the Moonlight).

Ambientada en los excéntricos y siempre añorados años 20, Magia a la Luz de la Luna se desarrolla en la lujosa Costa Azul de Francia no sin antes hacer una breve parada en Berlín para conocer a Stanley Crawford (Colin Firth), un mago de gran prestigio que encanta con su popular show del hechicero oriental, Wei Ling Soo.

Stanley es convencido por su amigo y colega Howard Burkan (Simon McBurney) de viajar a la Riviera Francesa con la intensión de desenmascarar a una supuesta médium norteamericana llamada Sophie Baker (Emma Stone), a quien acusa de estafar a una familia adinerada.

No hace falta que se llegue al anticipado encuentro entre Stanley y Sophie para presumir que Magia a la Luz de la Luna romperá con la predictibilidad de la comedia romántica de la misma forma en casino online la que el incrédulo, materialista y pragmático caballero inglés lo hará al descubrir a la encantadora Sophie… dije ¿descubrir? Tal vez, mejor sería llamarlo, en la forma en que el espectador se dejará seducir por el truco en Magia a la Luz de la Luna.

Y es que, lo que Magia a la Luz de la Luna exuda es precisamente, MAGIA, característica con la cual Woody Allen explorará narrativamente, mientras que como todo buen mago de la imagen e ilusionista, cautivará al espectador.

Magia a la Luz de la Luna

Retomando temas recurrentes de su filmografía como la ilusión, la frustración, la ironía, la imprevisibilidad del amor y el ateísmo, Magia a Luz de la Luna es una mirada sencilla, romántica y carismática del choque entre la razón y los sentimientos de dos personalidades opuestas, por un lado el racional, ateo e inteligente Stanley, un británico vanidoso y malhumorado cuya pragmática opinión en relación a la magia y lo sobrenatural, contrasta con su profesión.

Por otro lado está Sophie, una joven que hará ver a Stanley que en medio de su tan defendido “orden universal” incorruptible, existe un grado de serendipia y espontaneidad, es decir, un toque de magia que echa abajo ese mundo establecido, así como las ideas implantadas hasta el tuétano del inglés.

Por ello, resulta coherente el diseño de los personajes en Magia a Luz de la Luna, su constitución, el sisma en el personaje de Stanley, así como el cambio en la encantadora Sophie; perspicaces elementos que se mezclarán con la misma ingenuidad en que irá surgiendo la atracción entre Sophie y Stanley, relación forjada con mordaces diálogos que dejan ver el indiscutible talento cómico del que siempre ha hecho gala Allen.

Es cierto, el gran encanto que posé Magia a la Luz de la Luna se sustenta en las acertadas actuaciones de Emma Stone y Colin Firth, quienes logran apropiarse de sus personajes, sacando chispas en pantalla, creando una relación entre ellos tan natural y orgánica que simplemente maravilla. Además, la elección no podía ser mejor, Emma desprende simpatía, ternura y encanto desde su primera aparición, mientras que a Colin, el toque socarrón y de correcto caballero inglés, viene a recordarnos lo buen actor que es para la comedia.

Reminiscencias muy marcadas a anteriores filmes del propio Woody Allen parecen contrastar el universo de Magia a la Luz de la Luna, es decir, por un lado parecen desentonar y llevar nuestros recuerdos a las anteriores obras maestras del cineasta neoyorquino, pero a su vez, estas evocaciones son las que llenan de melancolía, romanticismo y cierta ternura la relación de Sophie y Stanley, así como la gran ilusión que es Magia a la Luz de la Luna. Destaca en Magia a la Luz de la Luna aquel pasaje del observatorio al que la pareja acude para resguardarse de la lluvia que tanto recordará a la majestuosa Manhattan.

Magia a la Luz de la Luna no se colocará dentro de los grandes títulos de Woody Allen, su película 44 es más bien un relato discreto pero muy encantador, fresco y reconfortante, ese que nos reencuentra con el cineasta juguetón y hasta optimista. Magia a la Luz de la Luna es de esas películas con las que Allen nos recuerda la maravilla de los actos de magia y la belleza de la ilusión.

 

Magic in the Moonlight – Magia a la Luz de la Luna
Dirección y Guión: Woody Allen
Fotografía: Darius Khondji
Actúan: Emma Stone, Colin Firth, Jacki Weaver, Marcia Gay Harden, Eileen Atkins, Simon McBurney, Hamish Linklater, Erica Leerhsen
Fecha de estreno: 23 de octubre de 2014

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