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Rodando Cine | 22 octubre, 2017

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Crítica Tercera Llamada de Francisco Franco

Tercera Llamada crítica
alejandralomeli

Review Overview

Excelente metaficción

4 de 5

 

Metaficción y representación, dos palabras en las que se puede resumir Tercera Llamada, una película inteligente y bien construida que los amantes del teatro disfrutarán enteramente

 

Tercera Llamada crítica

 

Por: Aurora Alejandra Lomelí Pérez

(@alejandra_diva)

Tercera Llamada de Francisco Franco es una metaficción de la representación teatral así como una alegoría a la dificultad del trabajo en equipo y la toma de acuerdos entre personajes de carácter distinto, esto en su capa más superficial porque gracias al ingenio de un guión bien desarrollado y estructura (firmado por el propio Franco, María Reneé Prudencio), la película propone un juego de escena en el que la palabra representación resulta ser el concepto medular de la historia: todos los actores –quienes a su vez están interpretando a actores–, tienen que interpretar, reinterpretar e incluso, crear un personaje con el que afrontan su diario vivir y resguardan su verdadera identidad.

Las constantes fricciones iniciales, el celo que guarda un actor hacia el otro, el chiste y los comentarios mordaces son algo normal y cotidiano en la compañía que está tratando de montar la obra Calígula, pero son las dudas creativas de su directora Isa (Karina Gidi) las que marcaran el inicio de las crisis en el ánimo y creatividad de sus actores, sus escenógrafos y de su productora (Anabel Ferreira), mismas que encontrarán su punto álgido con la llegada de una joven promesa de actuación: Julia (Irene Azuela).

Julia será de forma directa e indirecta, el elemento catártico de la historia y de los personajes, respectivamente. Si antes de su llegada ya había una serie de conflictos y de egos, ahora éstos constantemente vienen en aumento y la vanidad reinará. También, la llegada de Julia coincidirá con el estallido emocional de los actores y de ella misma, los secretos poco a poco irán siendo revelados para devenir inevitablemente en crisis existenciales y vocacionales.

Se decía líneas atrás que la médula que sostiene a Tercera Llamada es la palabra representación, la cual se extiende no sólo al relato ficticio sino a esa posibilidad didáctica que la película plantea de estrechar lenguajes artísticos distintos y dialogar con su espectador. Ahora explico.

El título de la película “Tercera Llamada”, es a su vez un juego de palabras. Es verdad, observamos una ficción de lo que ocurre antes de que den la tercera llamada en el teatro, es decir, al largo proceso en el que se muestran las vicisitudes que conlleva el montaje de la pieza teatral pero también, este título alude a la tercera llamada que como espectadores estamos esperando desde que la película dio inicio, es decir, queremos ver el estreno de “Calígula”.

 

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El espectador por lo tanto, toma una parte activa en la representación desde que los créditos iniciales abren la cinta, una pantalla en negro en la que solamente se pueden escuchar una mezcla de voces que están en la espera de que el telón se abra; la incertidumbre del no saber qué hay detrás del telón cuando se va al teatro, de la interrogante sobre qué se verá en escena o a qué se deben todas esas voces. Franco solamente nos está poniendo en sintonía para ocupar nuestra localidad y observar… el ¿teatro?

La verdad no, Tercera Llamada no es “teatro filmado”, aquí el teatro es el contexto en el que se realiza un interesante juego escénico en el que el reflejo de la representación se distorsiona constantemente haciendo partícipe al espectador en la experimentación formal que ofrece la mezcla correcta de los lenguajes artísticos, en este caso, el teatral y el cinematográfico. La combinación de ambos lenguajes dan como resultado que esa ficción titulada Tercera Llamada, refleje todo aquello que está contando: las emociones humanas.

Claro que el lenguaje cinematográfico no es arriesgado, a excepción de algunas tomas de detalle que aparecen al principio de la cinta para enfatizar en las características del personaje de Isa y sus dudas creativas, de ahí en más, el lenguaje se dedica a seguir a los actores con tiros de cámara panorámicos, medios y close-up, ello en función del desarrollo de la historia, reduciendo el cuadro conforme la fricción va en aumento.

Este juego de escena de la representación teatral en el relato metaficcional, trasciende a la forma cuando llega el momento del estreno de “Calígula”: ya no es necesario que torturen al ansioso espectador con la pantalla negra y las voces que escuchaba al inicio de la película, ahora esa enajenación pertenece al público que asiste al estreno de la obra, cerrando así el círculo de la escena de créditos iniciales, en otras palabras, son ahora los actores quienes toman el lugar que tenía el espectador durante los primero minutos de la cinta.

Metaficción y representación, dos palabras en las que se puede resumir Tercera Llamada, una película inteligente y bien construida que los amantes del teatro disfrutarán enteramente mientras que para aquellos que no sean tan aficionados a las tablas, la disfrutarán de igual forma debido a que es una metáfora de la manera en que se desarrollan los procesos porque al final, los pasillos, las paredes, el espacio como guardador de secreto no es exclusivo del teatro y la actuación es una habilidad que se desarrolla fuera de él, en la vida diaria.

 

 

Tercera Llamada

Dirige: Francisco Franco

Guión: Francisco Franco y María Reneé Prudencio, basada en “Calígula, probablemente” de Francisco Franco e Ignacio Guzmán.

Fotografía: Erika Licea

Actúan: Martín Altomaro, Moisés Arizmendi, Irene Azuela, Ricardo Blume, Alfonso Dosal, Eduardo España, Jorge Adrián Espíndola, Anabel Ferreira, Kristyan Ferrer, Víctor García, Mauricio García Lozano, Karina Gidi, Rebecca Jones, Fernando Luján, Silvia Pinal, Jorge Poza, Cecilia Suárez, Mariana Treviño.

Estreno: 4 de octubre de 2013