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Rodando Cine | 26 Julio, 2017

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“R.I.P.D. POLICÍA DEL MÁS ALLÁ” (R.I.P.D. Rest In Peace Departament” de Robert Schwentke, 2013).

“R.I.P.D. POLICÍA DEL MÁS ALLÁ” (R.I.P.D. Rest In Peace Departament” de Robert Schwentke, 2013).

“Ten la mente abierta. Y no me juzgues a la ligera”, frase con la que el detective “Hayes” (Kevin Bacon) dice a “Julia” (Stephanie Szostak) que se prepare para ver su transformación en cadáver-monstruo con la simple inhalación de pimienta “McCormick” y retomándola para iniciar esta reseña es lo que exactamente realizaré, sobre todo con el último enunciado de “no me juzgues a la ligera”. No señor Schwentke, no lo haré.

¿Qué sucede cuando en Hollywood se acaba la creatividad para presentar buenas historias que encandilen al espectador?

Pues ocurren desastres como éstos de “R.I.P.D. Policía del Más Allá” que vienen a reafirmar conceptos que hemos elaborado a lo largo del tiempo acerca de la más famosa fábrica de sueños, como aquel de que cuando Hollywood decide hacer esperpentos cinematográficos, los hace en serio. Y así ha pasado a lo largo de los años: nos recetan con cosas tan desagradables como la presente película.

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Empezando por la temática sobre la cual gira este film, algo que ya habíamos visto previamente con “Men In Black”, con algunos pequeños cambios, muy ligeritos. Como decimos en México: “la misma gata, nomás que revolcada” y aparte (agregaría) ésta, está bien fea. Una asociación clandestina (hombres de negro/policías inmortales) que busca controlar y/o eliminar a sus enemigos (alienígenas/cadáveres-monstruos) para empezar; después dos habilidosos policías, uno veterano y el otro novato (Tommy Lee Jones-Will Smith/Jeff Bridges-Ryan Reynolds), quienes aparentan no llevarse bien en un inicio, al final resultarán grandes compadres.

Ya ubicados en la historia, nos encontramos con el malo del film, personificado por el sempiterno (ya algo cascado) Kevin Bacon. El buen Kevin no para en su arritmia histriónica, a veces dando buenas actuaciones y en otras tantas dejando dudas. En esta ocasión se halla en el segundo caso y no tanto por él, sino por el pésimo tratamiento que el director de origen alemán, Robert Schwentke, hace de la historia.

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Iniciando con la persecución que realizan los dos valerosos (e inmortales) detectives “Roy” (Jeff Bridges) y “Nick” (Ryan Reynolds), con el fin de cazar a un gordinflón cadáver-monstruo para pasar de inmediato a la vida terrenal de “Nick” al lado de su esposa “Julia” (aquí ya notamos lo “sesudo” que se puso Schwentke al colocar al inicio la mencionada persecución que pertenece, según la cronología de su historia, a la parte media de este metraje; innecesario artilugio de estilo, pues si hubiera mantenido completamente lineal su narración tampoco pasaba gran cosa, pero al menos hubiese sido culpable sólo por mediano y no también por pretencioso).

Robert nos llevará posteriormente al reclutamiento que el R.I.P.D. hace de “Nick” una vez muerto, ya que es traicionado y asesinado por su “partner”, “Hayes”. Hasta aquí resulta aceptable la situación (a pesar de su “elaboradísimo” salto en el tiempo), que aunque a estas alturas la película ya está emparentada con “Men In Black”, se esperaba que el cineasta teutón, a partir de aquí, jugara con elementos distintos y diversificara su film. Sobre todo por los primeros minutos de Mary-Louise Parker como “Proctor” (la encargada del Departamento de Policía Post-Mortem) quien resulta exquisita en su inicio. Con una cara rígida, logra, paradójicamente, darle precisa expresión facial a sus frases. Conforme transcurre el film, su actuación se va desmoronando cual vil cadáver petrificado; hasta se avienta un cuasi-eructo al final, pronunciando la palabra “warning” (“waaarning”) y para rematar su decreciente actuación le pega una insípida mordida en la barba a Jeff Bridges, según esto en señal de amor (¡¿?!).

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Por lo que toca al Sr. Bridges puedo decir que no estuvo tan mal. Como que repitió su personaje de “True Grit” de los Coen, pero en un tono jocoso y desenfadado; ya en la desesperación de verse involucrado en este desaguisado cinematográfico, hasta se aventó una cancioncita (“The Better Man”, de su propia autoría) para tratar de salvar la situación (¡imagínense!), rememorando también una actuación previa, la de “Crazy Heart”, que tan buenas satisfacciones le brindó.

Robert Schwentke tuvo dos previas películas más o menos aceptables materializadas en “Flightplan” (con Jodie Foster y Peter Sarsgaard) y “The Time Traveler’s Wife” (Rachel McAdams y Eric Bana), no obstante la primera resultaba desangelada con su final y la segunda excesivamente repetitiva con la propuesta del marido viajero en el tiempo. Ahora con “R.I.P.D. Policía del Más Allá”, su artesanal y mediana mano de cineasta se desdibujó casi por completo (3/4 partes del film para ser más preciso). Y no satisfecho con ello, se llevó entre las espuelas al anodino Ryan Reynolds (quien en realidad no necesita de mucha ayuda para los desastres y si no que le pregunten a los fans de “Linterna Verde”). Reynolds hace un esfuerzo al principio, pero su poca pericia histriónica sale a flote en el resto de la película.

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Lo único que no tiene un absoluto “pero” en el film, es la despampanante Marissa Miller ejecutando el rol de avatar de “Roy” (pues según esto los humanos no podemos ver a los muertos en su forma original, ¡ay ya, que se dejen de cosas!).

“53 años de multas”, es la condena de “Roy” por haber ocasionado que un cadáver-monstruo se exhibiera en las calles de Boston, misma condena que merece Robert Schwentke por habernos presentado este producto (que ni siquiera divertido es) y se la duplicaremos si lo vuelve a hacer.

Publicado por Miguel Eduardo Chang Bustamante.

jenchiuchang_1923@hotmail.com

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