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Crítica | Paraísos Artificiales de Yulene Olaizola

Paraisos artificiales
Paraisos artificiales

 

Paraisos artificiales

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Por: Aurora Alejandra Lomelí Pérez

 

La apuesta formal de Paraísos Artificiales es una mezcla de ficción y documental con el que Yulene Olaizola presenta su segundo largometraje (primero de ficción).

Luisa (Luisa Pardo) es una joven citadina de quien sabemos muy poco. Ella es adicta a la chiva (heroína) y se encuentra en la región de Los Tuxtla, Veracruz como parte de su auto-proceso de rehabilitación. En este paraíso de selva y playa, Luisa conocerá a Salomón (Salomón Hernández), un hombre mayor, viudo y alcohólico que fuma marihuana como medio para sobrellevar su vacío existencial.

La idea de Paraísos Artificiales supone un juego de palabras que en un principio connota el estado mental –los paraísos– que los adictos crean al consumir la droga. Aquí Olaizola insertar estos paraísos artificiales en un paraíso natural (Los Tuxtla), una zona que si bien es pacífica y espléndida, no es sanadora; acotando esta idea encontramos la utilización de las constantes y hermosas panorámicas con las que la directora adorna el filme.

Gracias a la fotografía siempre fija de Lisa Tillinger y a los testimoniales de adictos en recuperación, Paraísos Artificiales bien podría ser un estudio casi antropológico del adicto que quiere rehabilitarse pero que no puede liberarse de su dependencia. El minimalismo de los planos está en función del acercamiento introspectivo que Olaizola realiza de Luisa en sus momentos de desesperación pero también, de los momentos en que ésta dialoga con los habitantes de la comunidad.

El ensamble actoral de la película se compone a excepción de Luisa Pardo, de actores no profesionales, todos ellos habitantes propios de la comunidad por ello, las actuaciones se verán planas y sin potencia, aportando solamente la naturalidad de los testimonios de los hombres (mayores de edad) que superaron por sí solos su adicción.

En el cine, las aproximaciones que se han hecho al tema de la drogadicción han sido en dos vías: por un lado están las que se concentran en la mirada clínica y por el otro lado están aquellas que desarrollan su discurso con base en la moralidad. Paraísos Artificiales no está ni en una ni en la otra, se coloca en un nicho sin cimientos, es evidente que Olaizola quiso hacer una exploración partiendo de su protagonista (Pardo), es decir, del propio adicto sin juzgarlo pero al saber muy poco de ella, esta idea carece de profundidad, siendo el único y fatídico problema de Luisa el quedarse sin su preciada heroína.

La película abre con varios planos fijos de paisaje, algunos de ellos innecesarios y uno en especial mal construido gracias a una cámara movida. Panorámicas cuyo objetivo no es la contextualización (como se espera tradicionalmente) y que solo retrasan el verdadero inicio, bueno hubiera sido que el filme se quedara con unas 3 o 4 tomas que sí sirven para intensificar la belleza del lugar y que son un buen preludio para la historia que están a punto de mostrarnos pero que debido al exceso, hacen de éstas un prologo fallido.

Paraísos Artificiales es una ficción con fuerte tufo a documental que hace que no cuaje la ficción, radicando en el desarrollo fluido y natural de la amistad entre Luisa y Salomón, la única parte rescatable del filme.

 

 

Paraísos Artificiales

Dirige: Yulene Olaizola

Guión: Fernando del Razo y Yulene Olaizola, con la colaboración de Luisa Pardo

Fotografía: Lisa Tillinger

Actúan: Luisa Pardo y Salomón Hernández Rosales.

Estrena 9 de agosto de 2013

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One Comment

  1. Si con el “la fotografía siempre fija de Lisa Tillinger” se refiere a la ausencia de movimientos de cámara, cabe aclarar que sí hay algunos dollys en la puesta en cámara de la directora.

    Ahora, que la película no termine de “cuajar” no se debe al “tufo documental”; ésta aseveración aniquilaría todas aquellas películas de docu-ficción, el problema de qué cuaje o no, radica en otros elementos como la falta de información del personaje de Luisa, como bien apunta la autora de esta crítica; al no saber quién es el personaje protagonista, de dónde viene y qué la lleva ahí, difícilmente puedo sentir empatía por ella.

“EL EJECUTOR” (“Bullet to the Head” de Walter Hill, 2012).

Her trailer

Primer Trailer de Her de Spike Jonze