Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Rodando Cine | 22 septiembre, 2017

Scroll to top

Top

“JACK EL CAZA GIGANTES” (“Jack the Giant Slayer”, de Bryan Singer, 2013).

La historia del ceniciento. Pues en este caso el personaje central es un varón (que apegados a los cánones) no tiene aspiraciones más que de heredar su pequeña granja. Pero como todo en la vida, siempre queda la última brasa encendida: la esperanza. La esperanza trastocada en semillas mágicas.

Los monjes del “Reino de Cloister” en su afán de encontrar un sendero que los conduzca ante Dios, crean las habichuelas mágicas (detonantes de esta historia) que de ser mojadas brotan de ellas tallos enormes que se elevan hasta el cielo. Aunque no encontraron precisamente las puertas del paraíso, sí hallaron la “Tierra de los Gigantes de Gantua”, un lugar entre el cielo y la Tierra.

Guión basado en el cuento inglés de “Las habichuelas mágicas” que el neoyorkino Bryan Singer nos pone en la mesa esta vez. Con una atinada ambientación medieval (v.gr. el castillo de Cloister, la bien facturada indumentaria de los personajes, etc.) este film manifiesta que Singer está tratando de recuperarse en estos terrenos de la fantasía (aunque todavía no lo logra al 100%, al final verán por qué), pues con un ritmo in crescendo (como los tallos mágicos) nos lleva por las aventuras de “Jack” (Nicholas Hoult, el anodino chico de “About a Boy”), por ahora, el granjero.

Una vez cometido el error de mojar las semillas (por accidente), los tallos gigantescos derivados de éstas llegan hasta Gantua. Entre sus ramas se llevan a la princesa “Isabelle” (Eleanor Tomlinson) que cae en poder del general “Fallon” (Bill Nighy), el bicéfalo mandamás de los gigantes.

Jack, intrépido, va en busca de “Isabelle” con la ayuda de “Elmont” (Ewan McGregor), jefe de las fuerzas armadas del “Reino de Cloister” y como rémora les sigue “Roderick” (Stanley Tucci), prometido de la princesa que sólo busca apoderarse del reino. Una vez en “Gantua”, son traicionados por “Roderick”, haciéndose éste de la voluntad de los gigantes (mediante una corona mágica, hecha de corazón de gigante, magia y más).

El rey (Ian McShane) en su desesperación hace cortar los tallos gigantes pues cree muerta a su hija, sin embargo Jack realiza la faena de regresarla apenas viva. El nuevo rey “Fallon” (que se ha quedado con la corona mágica, al abatir “Elmont” a “Roderick”) encuentra más semillas mágicas que estaban en manos del traidor. Al descender, una vez más después de siglos, a la tierra de los humanos, se desata el pandemónium. Con sus descomunales zancadas, los gigantes dan alcance a casi todos, salvándose (por supuesto) nuestros protagonistas. Guarecidos en el castillo de Cloister, Jack dará fin a “Fallon” (en una especie de ‘fatality’ simiente, muy original por lo de la semilla); quedando pendiente sólo la contienda entre humanos y las huestes de “Fumm” (Ben Daniels), el nuevo líder de los colosos. Y es aquí donde Bryan Singer nos queda a deber, otra vez. Un final anticlimático. Cuando esperábamos ver cómo los humanos se las ingeniarían para vencer a los mastodontes, sale el buen “Jack” con la corona mágica en su cabeza, poniendo a sus pies a los habitantes de “Gantua”. El punto no es que “Jack” tuviera la corona mágica, sino el momento en que lo hizo. Bryan Singer pudo haber dado el salto de calidad dándole más tiempo a “Fallon” y resolver lúcidamente la batalla que quedó en el tintero. Pero no quiso. Otra entelequia fallida del Sr. Singer que apuesta más por ser un granjero que un príncipe de la dirección cinematográfica.

Colaboración escrita por Miguel Eduardo Chang Bustamante.

Comentarios

Comentarios