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Rodando Cine | 19 Agosto, 2017

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Ang Lee lleva su Woodstock a San Sebastián

Ang Lee en San Sebastían

Coincidiendo con el 40 aniversario de la celebración del mítico concierto de Woodstock, que congregó a miles de jóvenes estadounidenses y contó con las actuaciones entre otros de Bob Dylan, Janis Joplin o Jimi Hendrix, Ang Lee ha presentado en el Festival de San Sebastián su nueva película Taking Woodstock, que participa fuera de competencia, en la sección Zabaltegui.

Con la pretensión de hacer una comedia sin cinismo sobre lo que ocurrió en Woodstock, Lee confiesa que no sabe si lo ha conseguido.

“Me levanto todas las mañanas con el deseo de no ser cínico y resultar simpático, pero no soy Jim Carrey, lo mio no es el humor grueso. Como no soy gracioso, he querido provocar situaciones cómicas en esta película”, comenta.

Ang Lee se tomó hace unos años el firme propósito de llevar al cine la novela de Elliot Tiber y Tom Monte, “Taking Woodstock”, sobre como se organizó y se desarrolló este festival.

Para ello, consiguió el oscarizado documental Woodstock de Michael Wadleigh, estrenado en 1970, vio fotografías y películas, escuchó música y leyó libros de la época, y contrató al especialista David Silver. Pero también, según ha contado, compartió sus experiencias con el grupo de actores que protagonizan el filme, Demetri Martin, Imelda Staunton, Emile Hirsch, Liev Schreiber, Jonathan Groff o Dan Fogler, y, “sobre todo, con los 500 extras”.

“Con ellos monté una especie de academia hippy, en la que aprendimos a vivir como hacían los jóvenes de la época, que no es que fueran diferentes a los de ahora, sino que eran mucho más soñadores”.

Ang Lee, en conferencia de prensa en San Sebastian
Ang Lee, en conferencia de prensa en San Sebastian

En Taking Woodstock, Ang Lee nos cuenta los preparativos de este festival, que puso banda sonora a toda una generación convirtiéndose, sin pretenderlo, en la cima del conocido como movimiento “hippy” en 1969.

Él realizador vivió su propio Woodstock cuando en 1978, con 23 años, se trasladó a Estados Unidos a estudiar teatro.

“Yo venía de Taiwan, un país muy conservador. Había visto con 14 años, en blanco y negro en la TV, el documental sobre el festival, pero al llegar a América mi vida dio un giro, leí el primer libro comunista y me di cuenta de quiénes eran los malos. Al mismo tiempo, experimenté con la sexualidad y me encontré con mis miedos”.

“Desde entonces, intento hacer terapia contra esos miedos a través del cine. El cine es mi única droga. Woodstock, quizá, fue la representación máxima de la edad de la inocencia, pero a la vez el origen de grandes movimientos por los derechos humanos y el medio ambiente, que ahora culminan con Obama. Si Obama fracasa, qué vamos a hacer con la gente joven”.

El realizador considera que a “todos los cineastas” les “gusta reinventarse porque es una manera de aprender sobre la vida y sobre las gentes, por eso me gusta trabajar todo tipo de géneros, aunque por miedo, nunca haría una película de fantasmas”.

Lee, que prepara su siguiente película basada en la novela “La vida de Pi” de Yann Martel (sobre un niño indio cuyo barco naufraga y llega a una isla desierta), ve la industria cinematográfica estadounidense como una gran equipo de fútbol de primera división que necesita fichajes extranjeros para desarrollarse y transmitir su propia cultura.

 

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