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Rodando Cine | 19 Agosto, 2017

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La ciencia ficción se aparece en Sundance

Paul Giamatti

El Festival de Cine de Sundance está pisando un terreno al que pocos directores independientes acceden: el mundo de la ciencia ficción.

Este año el encuentro incluye tres películas de este corte; un pequeño porcentaje considerando que Sundance exhibe 118 largometrajes, pero importante tomando en cuenta que usualmente no hay ninguna.

“Nunca se hacen en la arena independiente”, dijo el director del festival Geoffrey Gilmore. Añadió que además de las seleccionadas, los organizadores vieron otras tres que consideraron.

Las tres cintas de ciencia ficción que se exhiben son: Cold Souls, sobre un hombre que pierde su espíritu en una operación rusa de tráfico de almas, dirigida por la francesa Sophie Barthes y protagonizada por Paul Giamatti; Moon, dirigida por el británico Duncan Jones, en la que Sam Rockwell encarna a un solitario contratista que encabeza una operación de minería de helio en la superficie lunar; y The Clone Returns Home del director japonés Kanji Nakajima, sobre el clon de un astronauta muerto que atraviesa una crisis de memoria e identidad.

La ciencia ficción tradicionalmente equivale a grandes producciones de estudio, pero la selección de Sundance, como la mayoría de los filmes independientes, se enfoca en los personajes y en ideas provocadoras.

“Soy un gran seguidor de la ciencia ficción, así que me gusta la idea de que la gente pueda hacer más películas de ciencia ficción de bajo presupuesto”, dijo Giamatti, quien interpreta una variación de sí mismo en Cold Souls: un actor llamado Paul Giamatti que se siente tan arrastrado por su alma triste que recurre a un servicio para almacenarla en un depósito y así poder lidiar con una producción teatral de “Tío Vania”.

El alma de Giamatti termina siendo robada e implantada en una actriz de telenovelas rusa que busca impulsar su carrera.

La película se basa mayormente en el mundo real, y su principal objeto de utilería es un artefacto para extraer almas parecido a una máquina de resonancias magnéticas.

“Prefiero las películas de ciencia ficción de bajo presupuesto en las que uno de hecho tiene un sitio de rodaje. Eso me parece mucho más interesante y evocador que muchos de los gráficos computarizados”, dijo Giamatti.

Moon transcurre en el lado oscuro del satélite de la Tierra, donde Rockwell es el único habitante y su único amigo es un torpe pero eficiente robot cuya voz hace Kevin Spacey.

El filme cuenta con algunos efectos generados por computadora, pero la mayor parte se rodó con cámara, en un estudio diseñado a semejanza del interior de una base lunar y con miniaturas de estructuras y vehículos en la superficie lunar.

“Creo que los efectos con cámara regresan a todo vapor”. La gente está cansada del brillo de las imágenes generadas por computadora y quiere ver efectos de la vieja escuela, como antes”, dijo Rockwell quien buscaba otro proyecto de ciencia ficción tras protagonizar The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy.

Y la ciencia ficción es un modo seguro de comentar sobre el presente.

“Los últimos ocho años fueron tan surrealistas políticamente en este país que como cineasta y como artista uno trata de encontrar maneras de contar historias que no le recuerden al público el día a día. Para mí, la ciencia ficción es una herramienta fantástica para señalar de manera satírica lo que anda mal con esta sociedad sin hacer una película de realismo social”, comentó Sophie Barthes, guionista y directora de Cold Souls.

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