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Rodando Cine | 17 octubre, 2017

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No fue otra película biográfica: Soderbergh buscó retratar la ideología del Che

vuarnet

Benicio Del Toro Desde que iniciaron el rodaje de Che, el Argentino, y Che, Guerrilla, y hasta que concluyeron, los actores, los productores y el director tuvieron siempre muy en claro el objetivo: no harían un filme didáctico, sino interpretativo.

Tanto Steven Soderbergh, el realizador, como Benicio Del Toro, el protagonista, coinciden que su labor en la película de cuatro horas que se dividió en dos de dos horas para su exhibición comercial, se hizo con base en su visión de un personaje tan polémico, histórico y referencial como Ernesto Che Guevara.

“Escribir y filmar una historia de una persona que sí existió, como el Che, es documentar por una investigación a nuestro alcance lo que creemos que fue su vida. Al final, siempre debemos tener claro que el único que sabe cómo vivió su vida es él mismo.

No hicimos una película que quisiera enseñar a la gente y que fuera motivo de ilustración escolar. Hicimos un filme en el que damos nuestra percepción de cómo vivió, cómo se enfrentó a su realidad y cómo se transformó en un líder de pensamiento, más que político”, comenta Soderbergh sobre el filme, cuya primera parte se estrena hoy en México.

Y Del Toro, quien leyó más de 10 biografías del mítico revolucionario argentino, explica que aunque trató de acercarse lo más posible a un retrato fidedigno de su personalidad, sabe que humanamente es imposible.

“No me gustaría que me vieran como a un Che. Me gustaría que me vieran como a un actor que desarrolló, ante la pantalla, la personalidad de una figura tan importante como él, no sólo para la cultura latinoamericana sino para la cultura mundial.

Catalina Sandino Moreno y Benicio Del Toro

Leí mucho sobre él y mi conclusión fue sencilla: cada quien tiene su visión. Unos lo ensalzan, otros los vapulean, otros lo recriminan, otros lo detestan. Todo es el resultado de una percepción muy humana y así quedó en la película”, detalla Del Toro, quien ganó el Óscar como Mejor Actor de Reparto por Tráfico.

Soderbergh, quien posee una estatuilla de la Academia como Mejor Director por Tráfico, asegura que cuando hizo la primera revisión del guión escrito para la pantalla grande por Peter Buchman, entendió mucho mejor la ideología de Guevara.

“Había leído tanto de él que me sentí, ¿cómo diríamos? ‘sobreleído’. Tenía demasiada información sobre el Che. Luego le dí una revisada al guión preliminar y el trabajo de síntesis fue fabuloso, porque yo solo no habría podido hacerlo”, relata el director de La Gran Estafa y Erin Brockovich.

La asesoría por medio de bibliografía y expertos en historia, añade la productora Laura Bickford, fue fundamental para poder conseguir una cinta que reflejara de una manera transparente su exposición sobre los hechos políticos en los que se vio envuelto el Che.

“Recuerdo que Steven y yo conversamos con los actores de habla hispana que trabajan en la película, durante la filmación, como Demian (Bichir), Catalina (Sandino Moreno), Unax (Ugalde), y bueno, también Rodrigo (Santoro), que el habla portugués, pero sabe la historia de él.

Cada quien nos dio una percepción muy distinta de Ernesto, cada quien nos dio pinceladas de su personalidad y fue totalmente distinto lo que encontramos de él en ellos. Así es la película, un rompecabezas armado con distintas piezas, de distintos autores”, señala Bickford.

La segunda parte de Che, el Argentino llegará a las carteleras del País durante el segundo trimestre de este año.