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Rodando Cine | 23 Agosto, 2017

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The Wrestler enseña en Venecia que hay vida despues de Rocky

RourkeLa película del director neoyorquino Darren Aronofsky proyectada este viernes en competición en la Mostra de Venecia y con Mickey Rourke como protagonista, nos convence que la historia del boxeador acabado aún funciona.

Técnicamente Rourke no es un boxeador, sino uno de esos luchadores del espectáculo llamado ‘wrestling’ (lucha libre), pero para la historia poco afecta esta variante, pues como explicó Rourke en rueda de prensa es el problema que se plantea a “cualquier atleta: es el momento de irme, ¿adónde voy?”

Además, para bien de la película y hacer más creíble su papel, ha sido excelente que el atípico actor estadounidense se dedicara durante años al boxeo profesional tras su erótica historia con Kim Basinger en Nine 1/2 Weeks.

Y por si fuera poco, Rourke reconoció que “desafortunadamente” tenía “muchos paralelismos” con el personaje, porque “hace quince años tiró a la basura” su carrera.

The Wrestler

The wrestler muestra a Randy Robinson (Rourke), un luchador al final de su carrera profesional, cuando se sube a cuadriláteros de tercera categoría y su salud empieza a pasar la factura de los años de peleas, no por amañadas, menos brutales.

Randy empieza entonces su particular ajuste de cuentas con la vida, una hija abandonada, interpretada por Evan Rachel Woods, y una soledad en la pobreza que intenta superar con el amor hacia una ‘streaper’, Marisa Tomei.

En definitiva, la película es un clásico, pero funciona y demuestra una vez más la capacidad innata  de Aronofsky para enganchar al espectador.

El filme ha colocado, además, a Rourke entre los favoritos para la Copa Volpi al mejor actor de la Mostra de Venecia, al tiempo que afianza su carrera, que ya empezó a enderezarse con Spun y con Sin City, por la que consiguió varios reconocimientos en el género del cine fantástico.

La película tiene incluso su lectura metafórica, la de ese gigante que es Estados Unidos, pero al que le empiezan a pasar también factura sus múltiples peleas.

Otra de las cintas de la sección oficial que se exhibió en esta jornada final es Il seme de la discordia, el cuarto trabajo del italiano Pappi Corsicato y que ha puesto el remache al clavo de las críticas contra el nacionalismo de la Mostra.

Pappi Corsicato

También se trata de la tercera película italiana en competición producida por Mediaset, la compañía audiovisual de Silvio Berlusconi, actual primer ministro de Italia.

Il seme de la discordia, que hizo honor a su título atrayendo sobre el italiano Pappi Corsicato las iras de las periodistas y críticas por una ridícula comedia dramática sobre la mujer embarazada de un marido estéril que en realidad oculta una violación.

De esta Mostra, sin ninguna duda, va a quedar la pésima imagen del cine italiano –con la honrosa excepción de la película del latinoamericano Marco Bechis– y esa crítica al excesivo peso, cuatro títulos, para una cinematografía que no merecía por su calidad tanta atención.

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