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Rodando Cine | 19 Agosto, 2017

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Conmueve en Venecia dolorosa realidad de niños mexicanos

Eugenio PolgovskyMás de tres años le tomó a Eugenio Polgovsky filmar su documental Los Herederos. El resultado, simple y sencillamente es desgarrador.

Alejado de cualquier tinte político, el filme es una denuncia social de un mal que sigue aquejando a muchos países en el mundo y que desgraciadamente en México no se ha hecho lo suficiente para erradicar el trabajo, la explotación de los niños en el campo.

Miseria, abandono, desolación. Es la realidad que muestra Polgovsky.

Fue precisamente durante el rodaje de otro de sus documentales, Trópico de Cáncer, que se involucró con esta problemática.

“Trabajando en mi anterior documental, estuve en el desierto de San Luis Potosí con familias pobres que sobreviven sacando animales muertos del desierto y vendiendo las pieles de la fauna del lugar como serpientes y ratas. Al convivir con estas familias me di cuenta de lo importante que son los niños, pues siempre colaboran en algo. De ahí surgió mi inquietud de construir una pieza en la que se viera cómo los más pequeños son el motor generador que hace que las familias más pobres sigan adelante gracias a sus ganas de sobrevivir” comenta el director desde Venecia.

Al estar en la investigación y posterior rodaje de Los herederos, Polgovsky se dió cuenta de la responsabilidad moral que tenía sobre sus hombros, al contar historias que se pueden multiplicar por miles.

Los Herederos

“Mi principal motivación es rescatar la humanidad de estos niños. Quiero crear conciencia de la situación tan precaria en la que viven y crear una discusión social en todos los niveles, pues ellos también merecen un lugar en nuestra realidad como país”, expresó el también director de fotografía de Déficit.  

Sin embargo, fue imposible para el realizador hacer de lado su lado humano, peor aún, saber que al menos por el momento, era un espectador lleno de impotencia. 

“Hubo momentos muy duros. Era difícil ver a los niños más pequeños en situaciones de abandono, a los niños en las ladrilleras o en las plantaciones de ejote pasando horas al sol en condiciones muy precarias. Fue doloroso estar ahí porque me hubiera gustado poder hacer mucho más por ellos pero tengo limitaciones y lo mejor que he podido hacer al respecto es intentar comunicar lo que está pasando e invitar a que otros también ayuden. Esto es algo que busca despertar una voluntad social, política, de los medios”.

Polgovsky, sin señalar culpables, comenta que esto es parte de la delicada situación por la que atraviesa México, problemática que evidentemente algunos insisten en negar y otros, aporvecharla para golpear políticamente a los adversarios.

“Estamos viviendo tiempos difíciles porque hay una mala distribución de la riqueza”.

Al tratarse de un tema tan complejo Polgovsky ha procurado rodar un documental que retrate la diversidad de actividades y trabajos que realizan los niños con diferentes niveles de explotación.

“Hay trabajos en los que el niño es explotado por un familiar o un adulto que paga una deuda. Pero también hay niños que ejercen actividades en las que su cultura se transmite. Son actividades artesanales donde no hay una afectación física o emocional”, explicó el realizador.

El director mexicano explota lo elemental del género documental, despojandolo de las entrevistas, de las imágenes de archivo y de la voz en off para dejarlo en una cámara que sirve de mero testigo presencial.

“Es un lenguaje muy orgánico, una manera de expresarme ligada a la fotografía y a mi fe en lo que puede decir una imagen y su sonido”, asegura el realizador.

De esta manera, la cámara sigue a los niños en su día a día: recogiendo tomates, amasando pasta para tortitas, tallando juguetes de madera o fabricando ladrillos. Son los “herederos” de una situación arraigada y difícil de cambiar, pero que Polgovsky sintió que, al menos, tenía que denunciar.

“Desde la noche de los tiempos los niños han estado involucrados en la supervivencia de sus familias” declaró Polgovsky en una desierta conferencia de prensa “y yo decidí aproximarme a este tema con curiosidad y respeto, procurando rescatar esa dignidad ancestral que no ha mermado en el tiempo”, dijo Polgovsky en una lamentable conferencia de prensa, porque hay que decirlo, los reporteros y fotógrafos andan más en búsqueda del poco glamour que este año llegó a Venecia, dejando al realizador practicamente solo.

Pese a esto, Eugenio Polgovsky se va satisfecho, al saber que su mensaje fue entregado al público y crítica que acudió al festivales, los cuales salieron bastante desencajados ante la cachetada de realidad ofrecida por Los herederos.

 

Comentarios

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Comments

  1. Rosario

    Felicito al autor de estos artículos,breves pero profundos en sus comentarios y muy elocuentes.
    Gracias por este espacio