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Rodando Cine | 21 octubre, 2017

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Jonathan Demme experimenta con Dogma en Venecia

vuarnet

Jonathan DemmeJonathan Demme con su Rachel getting married, que compite por el León de Oro en la Mostra de Venecia, ha demostrado la fuerte influencia que está teniendo el cine europeo entre el cine norteamericano.

Y es que el propio Demme ha reconocido que ha querido que su película “fuera lo más Dogma posible”, haciendo referencia a Dogma 95, el movimiento cinematográfico europeo que busca dar el mayor realismo posible a la historia, y cuyo principal exponente es Lars von Trier.

Mientras Rachel (Rosemarie DeWitt) se encuentra ocupada en los pormenores de su boda, su hermana Kym (Anne Hathaway), ha abandonado un centro de rehabilitación para drogadictos. Así, todos sus demonios familiares, nacidos a partir de una tragedia, se desatan durante los preparativos y la celebración de la boda, en muchas ocasiones en presencia de los invitados.

El argumento recuerda a Festen, del danés Thomas Vinterberg, que fue la primera película rodada con las normas del manifiesto que dio lugar a Dogma.

Pero no sólo es el argumento, el rodaje de Rachel getting married también recuerda a este movimiento.

“El filme estaba escrito, pero no planificamos ni un encuadre por anticipado”, explicó Demme en rueda de prensa, tras la proyección de la cinta.

A ello, se añade que la música, tal y como manda Dogma, sea, de forma natural. Esto es evidente, pues un grupo de jazz es el encargado de ambientar la boda de Rachel, así que, mientras los músicos ensayan para la fiesta, se ambienta, de forma real y en vivo, todo el filme.

Jonathan Demme & Ane Hathaway

Demme, ha convertido un guión de la hija de Sidney Lumet, Jenny, en una película a medio camino entre el Dogma nórdico y el documental, influencias que el cineasta norteamericano asume sin pudor.

“No planificamos ni un encuadre por anticipado”, presumía en rueda de prensa, para añadir: “Decidimos adoptar un enfoque de documental. Filmamos en 360 grados, en cualquier dirección… Ni siquiera los actores sabían cuál era la toma. Iniciaban sus escenas sabiendo que el rodaje empezaría según fuera avanzando su actuación, evitando duplicar las tomas”.

Aparte de la presencia de Debra Winger, Rachel getting married sirve para que la ex modosita y pizpireta Anne Hathaway se luzca en un difícil papel -“el más intenso de mi vida”, según la actriz.

“Se trata del papel más complejo que he interpretado en mi carrera”, añadió la otrora niña bien de El diario de la princesa y su secuela, así como la joven empleada de El diablo viste a la moda, o la muy reciente agente 99 en Superagente 86.

Anne Hathaway

“Fue muy divertido ser el elemento climático en una escena, estar en  el centro del conflicto. Admiré la lucha de mi personaje, una joven peleando por un lugar en su familia”, dijo Hathaway.

Con Rachel getting married, el director de El silencio de los inocentes se ha ganado el reconocimiento de la crítica de Venecia, pues además de la influencia del cine europeo, la cinta también destaca por sus novedades.

Una de ellas es la lectura metafórica, como ha reconocido la guionista Jenny Lumet, quien explicó que la película se puede ver como la situación actual de Estados Unidos, “luchando por unirse durante la campaña electoral, al igual que la familia de la película”.

Otra de las metáforas está representada por el matrimonio entre un negro y una blanca, sin que aparezca ni una sola referencia a las diferencia raciales, un asunto que Demme prefirió sortear afirmando: “La película describe el Estados Unidos de mis amigos”.

En la Mostra también se exhibió la segunda película de animación en concurso, la japonesa The Sky Crawlers (Sukai kurora), que, en contraste con la imaginativa fábula infantil de Hayao Miyazaki, el director Mamoru Oshii aborda la ciencia ficción con un trasfondo filosófico y una intrincada línea narrativa.

Mamoru Oshii

The Sky Crawlers es un misterioso escuadrón de aviones de guerra piloteado por jóvenes que jamás se convierten en adultos, y cuya misión permanece en una ambigüedad que se desenmaraña conforme avanzan las dos horas de película.

“La guerra es de adultos, la paz de niños”, explicó en rueda de prensa el también director de Ghost in the Shell y Avalon.

Con unos personajes que poco a poco se van empapando de tristeza existencial, Oshii parece querer abrir una inquietante reflexión sobre si la paz es una anestesia del ser humano.