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Rodando Cine | 19 Agosto, 2017

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Gerardo Naranjo “explota” en Venecia

Gerardo NaranjoGerardo Naranjo explotó de jubiló en Venecia al escuchar casi seis minutos de aplausos contínuos.

De hecho, se sintió un tanto incómodo pues no sabía que hacer ante la reacción del público, la cual, obviamente lo tomó por sorpresa. Los créditos se acabaron y la gente seguía aplaudiendo.

De los primeros en felicitarlo fue Guillermo Arriaga, quien aprovechó su estancia en Venecia para mostrar su apoyo.

Exhibida en la sección Horizontes del Festival de Venecia, Voy a explotar  fue filmada en Guanajuato y trata sobre dos adolescentes, Román y Maru (Juan Pablo de Santiago y María Deschamps), que escapan de sus casas.

“Responden a un impulso de no sentir que conectan con su realidad, de estar insatisfechos. Cuando vivía en provincia me parecía que la vida estaba parada, no había ninguna alternativa de pensar diferente. No era que no hubiera libertad de expresión, era simplemente que todo mundo pensaba igual.

Para mí eso es Voy a explotar: luchar contra la inercia de la monotonía total, de un ritmo social en el que no hay alternativas para nadie. El discurso principal de la película es que no hay ningún enemigo de los jóvenes. No se rebelan ante la injusticia, sino ante el hecho de que no tienen nada por lo cual pelear. Crean un enemigo, porque no hay nadie que esté en su contra, pero tampoco hay alguien que los provoque en favor. Hay tanta inmovilidad que deciden crear un enemigo. La única manera en que lo pueden lograr es escapándose y convirtiéndose en outlaws, forajidos a la fuerza” dijo el también director de Drama Mex en entrevista desde Venecia.

De acuerdo al director, la cinta muestra dos perspectivas.

Gerardo Naranjo

“Los chicos tratando de encontrar un significado a su escape, intentando dar la cara al enemigo, y, la otra, de los adultos, de esta sociedad conservadora”, en la cual “el papá, que es político, está preocupado, sobre todo, por la percepción social de que su hijo ande con una pistola y disparando a lo loco” y “la mamá de ella está más preocupada de que ande con un chaval sexualmente activo, y quiere que parezca que fue un rapto”, no que huyeron.

Por su parte, “los chicos asumen la libertad con la responsabilidad que implica ir en contra, y esta responsabilidad resulta en la muerte. Hay consecuencias. La línea fuerte a la que se rebelan normalmente castiga”.

La pareja protagonista es personificada por dos estudiantes de secundaria de la ciudad de México, quienes jamás habían actuado. Los otros papeles importantes son interpretados por Daniel Giménez Cacho, Rebeca Jones y Martha Claudia Moreno.

“Nuestra responsabilidad era interpretar esa cultura de la violencia imperante en nuestro país, de modo de no influir en la personalidad de nuestros actores”, dijo Naranjo.

“Quisimos hacer un poco de todo, desde un homenaje al cine hasta un documentalismo experimental y juguetón.

Creamos el guión durante el rodaje dejando libertad a los jóvenes actores para que crearan sus personajes, un poco a su imagen y semejanza. Teniendo en cuenta que un buen casting vale por el 90 por ciento de un filme, me preocupé por encontrar chicos que tuvieran carisma y vida interior. No quería actores profesionales que a esa edad ya están viciados con los tics de las telenovelas, sino adolescentes de carne y hueso que me convencieran a la hora de contar sus primeras experiencias de vida”, comentó Naranjo.

La cinta es una coproducción de Canana Films, Cinematográfica Revolcadero, Verisimilitude (Estados Unidos) y Fidecine, en asociación con Wild Bunch (Francia).

Y seguramente habremos de escuchar más de Voy a explotar, pues su participación en festivales apenas comienza.

Este, señoras y señores, es el un ejemplo del cine mexicano fresco, atrevido, incómodo, propositivo y vanguardista.

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