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Rodando Cine | 16 Agosto, 2017

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Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu filosofan en Morelia

Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu llegaron muy relajados al Palacio Clavijero donde permitieron por casi diez minutos que los reporteros gráficos hicieran su trabajo, además de charlar brevemente con Iván Trujillo, titular de la Filmoteca de la UNAM Foto: Paulo Vidales / Imagen LatenteMORELIA.- Hablaron de todo y de nada. No hubo anuncios espectaculares como esperaban algunos. Solo fueron dos amigos que dedicaron algo de su tiempo en platicar con la chusma con la prensa, para opinar y responder preguntas. 

El lugar del evento cambió 4 veces de sede en menos de 45 minutos. Al final, el Palacio Clavijero acogió a los dos cineastas quienes fueron franqueados por Daniela Michel, directora del Festival y Alejandro Ramírez, presidente del certamen y director de Cinépolis.

La charla se extendió por más de 70 minutos y los temas cambiaban conforme los reporteros lanzaban sus preguntas.

Y para ser sinceros y sin ánimos de desilusionar a nadie, fue más la expectativa de su presencia que la trascendencia de sus palabras.

Salvo la radiografía que hicieron del país, el resto de los tópicos ya habian sido abordados por otras figuras que han visitado al festival, caso reciente del argentino Hector Babenco.

Eso sí, ambos coincidieron en el circo de 4 pistas en que se ha convertido México, donde todos, incluyendo los medios, disfrutan de echarse mierda unos a otros.

 

“Creo que el país está secuestrado por la discordia, la crítica y las acusaciones se han convertido en el pinche deporte nacional. La gente ya no habla de política, habla de políticos, es una vergüenza ver estos debates personales y estos pantanos democráticos que de alguna forma muchos seudoartistas utilizan para justificar sus mediocridades.

Hay pocas grandes buenas películas, en cualquier país no sólo en México, en cualquier país, esas se van hacer, yo por eso creo que si alguien tiene una piedra que la esculpa, aunque sea con los pinches los dientes, el que tenga una historia que la escriba aunque sea con una pinche pluma de un peso, y un cuaderno escribe, el que tenga que decir que lo diga a gritos”, señaló González Iñárritu.

“Tenemos que tener una visión de colectivo, juntos somos más grandes, lo importante es crear banda. No corresponde al gobierno, sino a la sociedad civil conseguir los cambios necesarios para crear nuevos modelos de convivencia. En ese sentido no basta con hablar de cine, pero esos nuevos modelos no se van a lograr desde el pesimismo y la negatividad”, complementó Cuarón.

Cuarón al ser cuestionado por la prensa sobre los motivos de su visita, dijo bromeando que era para “promover la nueva línea de bufandas de Iñárritu”. Foto: Paulo Vidales / Imagen Latente

Para González Iñárritu, festivales como este son una oportunidad de encuentro entre cineastas y público, sobre todo es la posibilidad del intercambio de ideas para ir puliendo el trabajo. No hay que estar esperando a que se solucionen los pantanos burocráticos, “cortos y documentales no son el gran negocio, pero los empresarios tienen que apoyarlos por obligación y por placer”.

“Cada película que falla nos afecta a todos”, continuó González Iñarritu. “Antes eso era celebrado por los otros, pero a nosotros no nos conviene. El que tenga algo que decir, que lo diga a gritos, con los recursos que tenga. Aunque es un acto heroico, no hay muchos pretextos para no hacer una película, hay que ayudar al otro y dejar de justificar nuestra mediocridad por la falta de apoyos gubernamentales.

He platicado con Felipe Calderón dos veces y se ha mostrado sensible, dijo tener fe e hizo una apuesta por los servidores públicos inteligentes: “debe de haberlos”.

Por su parte, el director de Los niños del hombre reconoció la responsabilidad del Estado para propiciar condiciones específicas para la producción cinematográfica, “pero esa discusión es de industria y no de cine: no quiere decir que se vayan a realizar mejores cintas”.

Cuarón estableció la apuesta por encontrar nuevos modelos, “uno hace obras para la conciencia humana, sin importar ese rollo de si es mexicano o no, no me interesa si Babel es marroquí o japonesa, es una gran película de un cineasta mexicano y punto”.

Daniela Michel, Alfonso Cuarón, Iñárritu y Alejandro Ramírez, en la conferencia que el FICM organizó para los medios. Foto: Paulo Vidales / Imagen Latente

Respecto a los medios de comunicación y a la crítica que se elabora hoy en día, ambos establecieron su descontento por la severidad con que se juzga a ciertos realizadores.

“Nuestra responsabilidad es hacer películas. No soy un Mesías ni tengo que actuar como el secretario de Turismo”, declaró Iñarritu.

Explicó que uno no puede estar sometido a los interrogatorios de los críticos y aseguró que el arte no obedece a un proceso racional, primero se debe sentir: “el mejor compromiso que tengo es hacer la mejor película que puedo”.

Es muy fácil ponerse del otro lado y sólo mirar, externó Cuarón. “ A veces parece que uno está frente a un comité “macartista”, el director no tiene que estar explicando su obra. Se pueden discutir temas, pero cuando terminas una película la entregas al cosmos, las opiniones no cambian las obras, ahí están, se mantienen, siguen…”.

Alejandro González Iñarritu fabricó una metáfora repecto al cine mexicano.

“Cada vez hay más espermas que hacen un gran cine a la espera de óvulos (los distribuidores) que se dejen fertilizar para buscar instalarse en un vientre (salas de exhibición).

Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu en el patio del histórico Palacio Clavijero de Morelia. Foto: Paulo Vidales / Imagen Latente

Por su parte, Cuarón fijó su posición ante las falicidades que está otorgando la tecnología al público.

“Ahora todo mundo puede hacer cine, se está formando una nueva generación de jóvenes que crecieron con una cámara y con equipos de edición en su computadora, en ese sentido vienen a desmitificar la idea de hacer cine convencional, una necesidad que no corresponde al hecho de escalar peldaños u ocupar posiciones.

Significa un reto a los formatos y a las preconcepciones, hoy en día hay mecanismos de distribución alternativos como el internet. No va a desplazar a las salas de proyección, va a crear nuevos módulos y dará apertura a otra clase de productos.

Esto no quiere decir que todo sea bueno, falta rigor, antes tenías que llegar muy preparado para poder filmar una película, los buenos creadores son muy rigurosos. Respecto a esa producción digital traducida en cineminutos grabados con teléfonos celulares, ese tipo de materiales no reflejan la realidad, la realidad es un reflejo de esos formatos, es artificial”.

Por su parte, el director de 21 gramos, externó que en la red hay un nicho de “artistas” mediocres que ya sienten que la hicieron porque su trabajo recibió 600 visitas, ejemplo de ello es el portal de Youtube.

“Si bien internet será un canal para promover y socializar las producciones, se necesita una especie de curaduría, amén de considerar que hacer cine es una concepción para condiciones de gran formato, resulta deplorable mirar una cinta a través una pantalla pequeñita”, externó Iñárritu.

Iñárritu y Cuarón jugaron a responder y complementar las respuestas del otro, siempre estando de acuerdo y compartiendo los mismos puntos de vista.

Lo anterior fue un breve resumen de los tópicos que se abordaron en la charla, la cual fue la única que ofrecerían los cineastas a los medios.

En los siguientes días, rodando CINE ofrecerá en exclusiva a sus lectores algunos extractos en video y el audio completo de la conferencia.

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