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Rodando Cine | 22 Julio, 2017

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Cochochi cautiva a Morelia

Gael Garcia Bernal, Laura Amelia Guzmán, Israel Cárdenas y Pablo Cruz, productor de la cinta, durante la presentación al público de su cinta “Cochochi”. Foto : Paulo Vidales / Imagen Latente

MORELIA.- Luego de impactar a la crítica y público asistente a los festivales de Venecia y Toronto, Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán presentaron por vez primera al público mexicano su cálido, sencillo y enternecedor largometraje Cochohi.

Al relatar sobre cómo surge la historia de Evaristo y Tony, dos hermanos indígenas protagonizan el filme, Amelia Guzmán señala que “nosotros llegamos allá (a la Sierra Tarahumara) y los conocimos, nos hicimos sus amigos porque fueron como nuestros guías turísticos. Haciendo algunas tomas de paisajes para una producción, nos dieron ganas de hacer algo más cinematográfico con ellos.

Entonces como estaban muy abiertos para trabajar con nosotros, empezamos a hacer ensayos con cámaras, cada vez lo hacían mejor y la comunidad en general nos empezó a identificar porque andábamos con estos niños”.

A partir de esto, comenta Cárdenas, “la película empezó a fluir bastante bien, desde la preproducción hasta la posproducción y lo más rico del trabajo es que no había ninguna presión de filmar en ciertas fechas, lo único que nos preocupaba era que como la sierra tiene muchos paisajes, no queríamos que no nos fuera a fallar los cálculos del tiempo y del clima para el rodaje”.

La codirectora del largometraje evocó durante su brevísimo encuentro con los medios de comunicación la anécdota sobre el día que conocieron a Tony y Evaristo.

“Estábamos perdidos en una parte de la sierra tarahumara, entonces ellos nos sacaron del camino. Al otro día los vimos andar en un caballo blanco y les platicamos que estábamos filmando paisajes Israel y yo.

Gael García Bernal y los directores de Cochochi acompañados de los hermanos Luis Antonio y Evaristo (izquierda) y el resto de personas que participaron en la cinta

Empezaron a pasearse frente a la cámara y les propusimos sacar una pequeña línea para hacer una breve historia. De esta situación tan simple situación arrojamos una pregunta que fue ¿qué pasaba si se perdía ese caballo que era de su abuelo, y nos dijeron que si se perdía, su abuelo se iba a enojar mucho.

Hicimos un clip con ese argumento, de ahí en adelante se desarrolló toda la película con la que siempre nos mantuvimos sobre el tema de la pérdida del caballo, pero en la medida que fuimos avanzando nos dimos cuenta de la importancia sobre de la temática la educación que reciben y que ahí (en la escuela) pasaban más tiempo en su casa. Como ellos estaban en sexto de primaria tenían que pensar sobre lo que harían terminando la escuela, si estudiar o trabajar”.

En este sentido, Israel Cárdenas, apuntó que “una cosa que nos motivó a continuar con el largometraje, es que ellos maduran a temprana edad; en sexto de primaria tienen que decidir algo que nosotros decidimos terminando la carrera. Y el hecho de que estudiar implica un esfuerzo más grande que trabajar para ellos, quizá porque les cuesta mucho dinero ir a la escuela, es difícil trasladarse, entonces esa responsabilidad que tiene un niño de trece años, indígena; fue una motivación para escribir el guión. Sin embargo, todo el proceso fue como del fin al principio porque primero teníamos las locaciones, después los personajes, y después la historia, y finalmente empezamos a escribirla y rodarla”.

Finalmente, Cárdenas reveló que el detonante para filmar el largometraje. “nos dimos cuenta poco a poco que les gustaba a los niños y a la comunidad lo que íbamos grabando, todo eso nos iba motivando a nosotros. Además al principio no eran muy expresivos, y ninguno de ellos es actor profesional, entonces la escena donde Evaristo está llorando, teníamos tres posibilidades, una de ellas era que llorara pero jamás lo obligamos a que llorara, sino más bien que se genera un estado de ánimo. Todo resultó y se dio, entonces lejos de esconderse en su llanto siguió con la escena, que fue en una sola toma; pero lo que quiero decir es que respetamos bastante su estado de ánimo, incluso nosotros esperábamos desde la risa hasta la seriedad”

Pablo Cruz, productor asociado de Canana Films, enfatizó sobre esta vía de hacer cine, “a través de reunir esfuerzos y voluntades porque vivir en un país como el nuestro donde un litro de gasolina es más barato que un litro de leche y cosas como estas que no tienen sentido, tenemos que ser muy coherentes con el cine que hacemos, y por eso Canana se preocupa porque ésta es la única manera de hacer cine en México”.

Cochochi significa en raramuri “tierra de pinos”. La cinta está hablada casi en su totalidad en este dialecto. Y al igual que sus protagonistas, los directores son algo tímidos y reservados, por lo que está demás pedir explicaciones o buscar dobles lecturas a su trabajo.

Cochochi es una especie de “reality movie” tan clara, tan arrolladora, que cualquier cuestionamiento hacia sus directores está de sobra. Es el espectador quien debe quedarse con el buen sabor de boca y llevarse las reflexiones a casa.

Comentarios

Comentarios

Comments

  1. hola!
    me gustaria que comentaran mas sobre sus proyectos anteriores y proximos, es un orgullo que se promueva el cine como ustedes lo hacen gracias

  2. yoalli

    Sólo una observación..el rarámuri, no es un DIALECTO, es una lengua como el español, el francés, el inglés.
    DIALECTO es una palabra peyorativa que utilizaban los colonizadores para desdeñar a la lengua. Dialecto por definición es una variación de otra lengua, así que el rarámuri no queda en esta definición. Rarámuri tiene su propia estructura gramatical…Me prece bueno que comenten y promuevan este tipo de cine, pero también me parece penoso que utilicen este tipo de palabras.