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Rodando Cine | 22 Julio, 2017

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Teme Diego Luna “acomodarse” como actor

diego Luna es uno de los jovenes actores del cine mexicano con una larga trayectoria tras de sí, incluyendo varias películas filmadas en HollywoodAsegura que le aterroriza acomodarse, pero el mexicano Diego Luna, con sólo 28 años, puede certificar no sólo que Spielberg, Costner o Cuarón lo han colocado delante de su cámara sino también que sabe tomar las riendas en la dirección y la producción de largometrajes.

“Lo que más miedo me da es acomodarme. Sentir que ya llegué a un lugar y empezar a repetirme. El actor tiene que buscar siempre el riesgo”, afirmó Luna en entrevista desde San Sebastián, donde presenta El búfalo de la noche, la película del venezolano Jorge Hernández Aldana, quien debuta con la novela homónima de Guillermo Arriaga.

“Ya no me interesa hacer más que películas que celebren un punto de vista del autor, donde todas las energías estén encauzadas a que un director cuente su historia, no a hacer un negocio o a que un productor decida las cosas”, aseguró Luna, quien dio el gran salto a la fama internacional de la mano de uno de sus mejores amigos, Gael García Bernal, en Y tu mamá también.

Juntos han montado una productora, Canana Films, para impulsar proyectos como el documental de Luna J.C. Chávez o la primera película de Gael, Déficit.

“Creo en el cine que muchos llaman de autor. Yo creo que todo cine es de autor, nomás que hay actores buenos y malos, y a veces hay autores que no son los directores. Y ese tipo de cine se puede hacer por todos lados, incluso hay uno que se hace muy bien en Estados Unidos, tan sólo hay que encontrarlo y no caer en la tentación”, añadió.

“Yo ya caí en la tentación”, admite Luna, quien así considera su paso por Dirty Dancing: Havana Nights.

De esa experiencia lo único que celebra es lo que le pagaron. Luna comentó que a partir de ahí ha rechazado más de un proyecto en el que no quería ver involucrado su nombre, aunque fue muy diplomático y no reveló nombres.

Pero lo que más patético le parece es cuando desde otros países se intenta emular ese cine fuera de la industria de Estados Unidos. Afirma que directamente huye cuando le hablan “de la película más cara de México, al estilo Hollywood, con un chingo de lana (mucho dinero).

Diego se ha vuelto mas selectivo en sus trabajos y a la vez ya cumplio con algunos caprichos, como por el haber filmado su opera prima, un documental dedicado a repasar la vida y obra del boxeador mexicano Julio César Chávez

Cuando está alguien pensando en el presupuesto antes que la historia, vamos mal”, añadió.

El actor, al que pronto se verá haciendo de Michael Jackson en Mister Lonely de Harmony Korine, y que volverá a compartir cartel con su amigo Gael en Rudo y Cursi el primer largo de Carlos Cuarón, el hermano de Alfonso, destaca además el factor menos visible del cine mexicano actual: la camaradería entre actores, directores y productores de esta nueva generación que no se veía antes.

“Antes sólo se hacía el cine que subvencionaba el Estado y si tú tenías un cachito del Estado serías muy tonto de soltarlo, y si tú eras el consentido del Estado hablabas peste de todos y el único cine que se tenía que rodar era el tuyo y de los otros cuatro que rodaban, y ahora hay otras vías”, explicó Luna, quien ofrece como ejemplo las diferentes películas mexicanas del certamen, todas óperas primas de entidad diversa.

“No tenemos que hacer el mismo cine para apoyarnos”, añadió. Luna contó además que en los últimos cuatro años no ha parado y cuando hace poco se tomó dos semanas de vacaciones se dio cuenta de que ha ido encadenando trabajos porque realmente hace lo que le gusta.

Lo que para él es irrenunciable, según confesó, es dormir ocho horas. “Las necesito como bebé”, aseguró, aunque las noches en San Sebastián pueden ser muy largas y la cara de sueño del actor y sus ojeras cuestionaban sus palabras.

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