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Rodando Cine | 24 Junio, 2017

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“No sé lo que es ser una estrella”: Richard Gere

Richard Gere aparece en el escenario recibiendo un caluroso aplauso de parte de los asistentes al Festival de San Sebastián

El actor estadunidense Richard Gere recibió el premio honorífico Donostia del 55 Festival Internacional de Cine de San Sebastián en una pequeña ceremonia, en la que aseguró que el galardón es “un aliento para hacer mucho más trabajo, no he llegado al final de mi carrera”, afirmó Gere tras recibir el premio, la reproducción de una farola como las que adornan el paseo de la playa de la Concha de la ciudad vasca, donde hasta el sábado próximo se celebra el certamen.

El actor recibió el premio Donostia de manos de la actriz española Aitana Sánchez Gijón, quien aseguró que el homenajeado “pertenece a esa especie casi en extinción de actores con un gran carisma”, que ha “sabido mantenerse en primera fila desplegando su ingenio en todos los géneros”.

Gere llegó en la medianoche del sábado a San Sebastián con doce horas de retraso por una avería en su avión; confesó que “este resumen de mi carrera es raro, a veces me olvido de cuántos años llevo en esto”, tras contemplar una serie de escenas de películas de su larga carrera, como acto previo a la entrega del premio.

El actor, recibido en el escenario del centro Kursaal con un gran aplauso del público puesto en pie, aseguró emocionado que “este premio extraordinario es muy importante”, al tiempo que destacó la calidez y el cariño que le ha brindado el pueblo de San Sebastián.

Gere, que ha hecho las delicias de sus fans desde su llegada atendiendo a todos en sus apariciones públicas, aprovechó su estancia en San Sebastián para presentar su última película, The Hoax de Lasse Hallström, proyectada en una sección paralela del certamen.

Richard Gere con el premio Donostia en reconocimiento a su trayectoria

Es uno de los rostros más famosos de Hollywood, figura habitualmente en lista de hombres más deseados del planeta e incluso, en 1999, fue elegido el más sexy por una conocida revista norteamericana, pero hoy en San Sebastián, Richard Gere aseguró con aplomo que desconoce lo que es el estrellato.

“No sé lo que es ser una estrella. Eso es algo que me supera. Sólo es una pequeña parte de mi vida, honestamente lo digo”, afirmó el también músico y fotógrafo que viajó en avión privado hasta el certamen vasco y por la noche, deslavado, recibió el premio Donostia por su carrera.

En una multitudinaria rueda de prensa, en la que rápidamente se ganó a los asistentes tras dar un abrazo a una periodista afónica, el actor dijo sentirse profundamente agradecido por este reconocimiento que ya han recibido talentos extraordinarios que él ha venerado.

“Que a uno lo consideren en la misma estratosfera que aquellos actores que admiraba de niño me hace sentir muy humilde”, dijo el protagonista de American Gigolo, que aúna un porte de galán a cierto toque de picardía.

Richard Gere en la alfombra roja de San Sebastián, acompañado de su esposa, la actríz Carey Lowell

Considerado una de las grandes estrellas del cine estadunidense actual, Gere ha colaborado con los directores de renombre como Francis Ford Coppola, Sidney Lumet, Robert Altman o Akira Kurosawa, entre muchos otros.

Y pese a llevar más de 40 años obedeciendo a directores, el actor comentó que sigue teniendo la actitud de que todavía no sabe qué va a hacer.

Aunque sus inicios en el mundo del espectáculo fueron como músico (es un gran pianista) y empezó a estudiar filosofía, pronto lo abandonó para dedicarse a la actuación, y su primer papel en teatro fue en el musical Vaselina. También otro musical, Chicago, sería el que le daría uno de los premios más importantes de su carrera, el Globo de Oro.

Su fama la invirtió en la lucha de los derechos humanos. Como seguidor del budismo se ha involucrado especialmente en la defensa del Tíbet contra la ocupación China.

Inevitablemente se le preguntó por su negativa a respaldar la celebración de los juegos olímpicos el año que viene en Pekín.

“Lo que es importante para mí es que éste es el momento de China para un cambio radical, para una transformación radical de su forma de vivir’’.

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