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Rodando Cine | 24 Mayo, 2017

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Ingmar Bergman, nace la leyenda

Ingmar Bergman

El director de cine sueco Ingmar Bergman murió de forma “pacífica y tranquila” a los 89 años en su residencia de la isla sueca de Faaron, en Gotland, según dio a conocer su hija Eva Bergman.

Nacido el 14 de julio de 1918 en Upsala, Bergman ha pasado ya a la historia como uno de los directores más influyentes y geniales de la segunda mitad del siglo XX, galardonado con cuatro Oscares y decenas de distinciones en el Viejo Continente.

Autor de obras como Fanny y Alexander, Persona, Gritos y Susurros, El manantial de la doncella o El huevo de la serpiente, Bergman deja un enorme legado compuesto por más de 40 películas cargadas de un intenso simbolismo y una forma única de narración cinematográfica que los estudiosos siempre han atribuido a la influencia decisiva de su padre, un pastor protestante puritano, y a la de los autores suecos Henrik Ibsen y August Strindberg.

A los trece años inició los estudios de bachillerato en una escuela privada de Estocolmo para posteriormente licenciarse en Letras e Historia del Arte en la Universidad.

Durante la segunda Guerra Mundial, ya distanciado de su familia, inició su carrera como ayudante de dirección en el Teatro de la Ópera Real de Estocolmo para adentrarse posteriormente en la dramaturgia (su gran pasión), en el cine y la televisión.

Ingmar Bergman

De su etapa adolescente, Bergman trasladó a sus primeras cintas un complejo catálogo de valores vinculados a la religión, la muerte, el pecado y el sentimiento de culpa inculcados en el ámbito familiar.

Su complejo mundo interior y su enorme caudal creativo nunca le abandonarían, quedando patentes en películas como El séptimo sello, una de las cimas de su estapa más brillante.

El que acabó siendo uno de los fundadores de la Academia Europea de Cine en 1988 se estrenó en la dirección con el largometraje Crisis.

La mayor parte de su filmografía se caracteriza por unas atmósferas agobiantes en las que los protagonistas, plasmados con peculiares y desgarradas técnicas fotográficas, exhiben ante las cámaras su complejo y a menudo torturado mundo interior para descifrar el alma humana, otra de las grandes obsesiones del realizador sueco.

Ingmar Bergman

Pese a la celebridad alcanzada como cineasta, siempre consideró que su vida estaba ligada de forma prioritaria al teatro, calificando el cine “como un trauma y una pasión”.

En tanto que icono cultural de la segunda mitad del siglo pasado, Bergman elevó a la misma consideración a una de sus parejas, Liv Ullmann, actriz, escritora y cineasta noruega que protagonizó nueve de sus largometrajes (Persona sería el primero) y le dio una hija, la escritora Linn Ullmann.

Padre de ocho hijos, Bergman estuvo casado cinco veces.

La primera con Elsie Fischer, con quien tuvo una hija.

Luego con Ellen Lundstrom, que le dio cuatro hijos (entre ellos una actriz, Anna). Su tercera y cuarta esposas fueron, respectivamente, Gun Hagberg, con la que tuvo un hijo, y la pianista finlandesa Kabi Laretei, madre de su hijo Daniel, también director de cine. Su quinta esposa, Ingrid Karlebo von Rosen, falleció en 1995.

Al margen de estos matrimonios y de la relación con Liv Ullman, Bergman también tuvo una relación con la actriz Harriet Andersson.

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