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Rodando Cine | 27 Abril, 2017

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Eréndira, una heroína mexicana

Eréndira, una heroína mexicanaEste es el primer trabajo de Juan Mora Catlett, realizado en 2006, y está basado en la leyenda purépecha de la princesa Eréndira Ikikunari, que robó un caballo a los españoles y aprendió a montarlo para luchar contra ellos.

Eréndira es una joven de un valor y entereza excepcionales que luchó para alcanzar el respeto que sólo era concedido a los hombres.

La leyenda narra, con un tinte trágico, la lucha fratricida por el poder dentro de una misma familia y presenta la imagen de un monarca cobarde y débil, incapaz de enfrentar a los extranjeros.
Es una leyenda similar a la de Juana de Arco, con elementos de tragedia, como la lucha fratricida por el poder dentro de un grupo familiar, sumido en un caos apocalíptico.

Filmada en Michoacán, en medio de los increíbles escenarios naturales del Paricutín, la laguna de Zirahuén, el manantial La rodilla del Diablo y las zonas arqueológicas de Pátzcuaro, Tzintzuntzan e Ihuatzio, está hablada en purépecha, español del siglo XVI y latín, con una gran profusión de símbolos, alegorías e imágenes poéticas provenientes de los vestigios de la cultura purépecha, además de una gran producción digital para lograr una integración plástica de los elementos naturales y el desempeño de los actores.

Dirección y guión, Juan Mora Catlett; producción Mariana Lizárraga; fotografía Toni Kuhn; edición, Rodrigo Montes de Oca; música, Andrés Sánchez; maquillaje, Julián Piza. Con las actuaciones de Xochiquetzal Rodríguez, Justo Alberto Rodríguez, Luis Esteban Huacúz Dimas, Roberto Isidro Range, Edgar Alejandre Pérez, Rubén Bautista y Soledad Ruiz. Duración, 167 minutos.

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  1. Les comparto mi poema, en este Día Internacional de la Mujer:

    ERENDIRA, LA PRINCESA

    Purépecha resistencia,
    al yugo del invasor,
    ahí radica la esencia
    de su linaje de honor.

    ¿Quién fue esa linda niña,
    del lago, de la campiña,
    que montose en un caballo,
    blanco, veloz, como rayo?

    Eréndira, La Princesa,
    reflejo de la entereza,
    de noble cuna y nacencia,
    líder de la resistencia.

    Elogiemos los esmeros,
    de un puñado de guerreros,
    de patriotas, nacionales,
    rendidos por criminales.

    ¿Cómo explicar, con palabras,
    la valentía de su sangre?,
    ¡contesta Olid, tú que cargas
    la ofensa de esa raigambre!

    Claro que los conquistaron,
    sobre inocencia triunfaron,
    con el vigor de las armas,
    vencieron tan fieles almas.

    La heroína michoacana,
    sintió la traición cercana,
    del despechado Nanuma,
    que trocó oro por pluma.

    La codicia estaba en casa,
    un cobarde así, fracasa,
    con su conciencia se enfrenta,
    deslealtad, terrible afrenta.

    Zinzicha, El Emperador,
    entregose sin pudor,
    indefenso, en lo absoluto,
    Tzintzuntzan vistió de luto.

    Eréndira, la indomable,
    con tenacidad por sable,
    no pidió salvoconducto,
    en Pátzcuaro fue el reducto.

    Viendo humillada su casa,
    fortificó bien la plaza,
    ya decidida a morir,
    antes que perdón pedir.

    Combatió, al darse cuenta
    que, en esa batalla cruenta,
    los soldados castellanos
    masacraban sus hermanos.

    Timas, su padre adorado,
    fue también sacrificado,
    muy brutal fue la campaña
    que forjó tan triste hazaña.

    Eréndira, La Princesa,
    fuerza altiva que no cesa,
    con corazón entregado
    a su pueblo desgraciado.

    Se negaba, por su alteza,
    a dar muestras de flaqueza,
    vendió cara la derrota,
    ¡la dignidad no se agota!

    En recuerdo, “El Barrio Fuerte”,
    que lo ilumine la suerte,
    no olvidemos tal tormento,
    le hace falta un monumento.

    Erendira, La Princesa,
    ¡que majestad, que realeza,
    pureza de las mujeres,
    históricos sus ayeres!

    Visionaria defensora
    de una región que te añora,
    precursora feminista,
    por tu raza . . . humanista.

    Imagen de divinos sueños,
    grandes como tus empeños,
    te fuiste al bosque de pinos,
    ¿no extrañas tu gente?, . . . dinos.

    Sube a tu corcel, doncella,
    rebelde, leal estrella,
    vuelve a tu tierra, tu templo,
    debemos seguir tu ejemplo.

    Bella “mañana risueña”,
    de tu libertad se dueña,
    despierta mujer, despierta,
    vales mucho, ya despierta.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 10 de mayo del 2013.
    Reg. SEP. Indautor No. 03-2013-051712171201-14
    Dedicado al Sr. Crisanto Campos Cruz